Viktor & Rolf


París — 10 / mar / 2010

La primera salida reclama ya la atención del personal: la que fuera top de los 90 y musa de Gianni Versace, Kristen McMenamy, aparece hierática sobre una plataforma redonda que no para de girar sobre la pasarela. Arropada por un gran volumen de prendas, la maniquí presencia la salida del resto de las modelos a escena en corsés y maillots negros de encaje, con tachuelas metálicas o cristalitos swarovski diseminados por el cuerpo. Acto seguido, los maestros de ceremonia saltan al ruedo y ejerciendo de vestidores van quitando capas a protagonista para superponerlas a las figurantes.

El juego se repite en una frecuencia de nueve veces hasta que la veterana modelo sólo luce un corsé antiguo y la historia se repite pero a la inversa. Ahora, otras nueve modelos aparecen en la sala vestidas con abrigos que se transforman en vestidos, faldas que se convierten en capas o vestidos que se lucían por delante y que de pronto, por arte de magia, quedan impecables por detrás. Con cierta agilidad, los creadores holandeses van desvistiendo al cásting para envolver con sus diseños a Kristen, que acaba con nueve prendas sobre su cuerpo, como una matrioska, con una capa de tul duro, revestido de encaje y en forma de flor. Para entonces, la sala ya ruge de éxtasis.

El próximo otoño está previsto que Viktor & Rolf abran su primera tienda en París y proyectan llegar a Nueva York con un gran espacio de moda, ya que según ellos "es la ciudad donde todo el mundo es extraño, donde te cobija el anonimato y, sin embargo, donde todo el mundo se encuentra como en casa". Además, tras su primer perfume masculino, Antidote, ya piensan en lanzar uno nuevo el año que viene.

Queda explicado el dibujo de la rueda de mecano impreso en la invitación de su desfile: con tanto proyecto en ciernes, V&R no paran de girar, crecer, evolucionar. Como la vida misma.

 

Viktor & Rolf — Timeline