Pasarelas Mujer Paris Prét-à -Porter Otoño-Invierno 2010/11 Thierry Mugler
Jesús Mª Montes-Fernández
ParÃs —
12 / mar / 2010
La parte superior del Palais de Tokio –emblemático sitio del París histórico que mira a la torre Eiffel– ha sido el estreno de la nueva etapa en la que la casa Thierry Mugler se ha embarcado tras unos años centrada en la cosmética y los perfumes. Ahora, tras la auto jubilación a la que se sometió su fundador, la dirección artística ha pasado a las manos de Rose Mary Rodríguez, habilidosa estilista hispano-francesa con un currículum más que considerable.
El desfile ha sido breve pero intenso: 33 salidas y apenas 9 minutos que han dejado muy buena impresión entre el reducido grupo de prensa e invitados. Para ser el primer desfile oficial, el dueño de la firma, Monsieur Jacques Courtain-Clarins, hijo del fundador de la famosa marca de cosmética Clarins (dueña, a su vez de la firma Mugler) quería algo cercano e íntimo, en sintonía a las peticiones de la estilista Rose Mary Rodríguez.
La diseñadora ha conseguido aunar con éxito comercialidad y diseño o, lo que es lo mismo, hacer una colección para la mujer de la calle, dándole un plus de moda, unas señas de identidad que –en el caso de Mugler– son consustanciales a su apellido. Un toque de glamour, de distinción, ya sea en el puño de la manga de un abrigo o en las formas ergonómicas de algunos vestidos de punto, uno de los ejes principales de su propuesta.
Una de las constantes de su nuevo pret-a-porter es la utilización de muchas texturas creando un juego en la naturaleza del traje: un blazer que por delante viene en lana negra, por detrás se descubre con un panel de cuero negro o una capa gris perla de lana gruesa viene acompañada por unos originales cierres metálicos.
12 / mar / 2010