News Self Service: Oh la là!
Celebrar el Día del Libro entre las páginas de Self Service supone todo un ritual oficiado por una de las biblias de la moda contemporánea.
Sea cual sea la ocasión, la tentación de recomendar una publicación como Self Service es absolutamente irresistible. La Self no es un libro, cierto, pero tampoco es una revista al uso. Esta publicación bianual impresa en París es un objeto de coleccionista que conviene atesorar en cualquier biblioteca cual vademécum de la moda.
Con una soberbia tipografía que combina fuentes y tamaños en un juego magistral, gramajes y tipos de papel diferentes en su interior y una maquetación capaz de enloquecer a cualquier amante del diseño gráfico, Self Service ha convertido el obsesivo uso de la polaroid en su máxima seña de identidad. Cuando uno pasa sus páginas tiene la sensación de estar espiando ese territorio inasible y mágico que va más allá de la moda y de las modelos y explica el hechizo del estilo.
Qué decir de los editoriales de moda que componen cada volumen: pura delicatessen. Con una lista de contributors ilustres imposible de resumir, estos portfolios sirven de manifiesto a todo aquel profesional con algo relevante que decir en cada temporada; los mejores fotógrafos, modelos y diseñadores junto a las personalidades-fetiche con más poder mediático del momento quedan irremediablemente atrapadas en la poderosa instantánea que Self Service toma del planeta moda como un superdotado satélite.
El número 32 está recién estrenado en las librerías. Derrochando, como siempre, frescura y arrollador estilo con dos de sus musas en portada: Karmen Kass y Malgosia Bela.