Miriam Ocáriz


Madrid — 21 / feb / 2010

El punto tratado está siendo un continuum a lo largo de esta edición y la bilbaína Miriam Ocáriz ha sabido exponerlo de una manera correcta, geométrica y voluminosa. Junto a esto, los mini vestidos ceñidos han representado la anatomía del cuerpo humano, los músculos en concreto, mediante lycra y una especie de hilos estrechamente unidos.

El desfile arrancó con un cuadro inglés en trajes de chaqueta y demás prendas que en absoluto causó furor, quizá por estar ya sobreexplotado, quién sabe. Lo mismo sucedió al abusar de lentejuelas en algunos estilismos o al rematar la volatilidad de pantalones con un simple calcetín.

De entre todas las estolas que abrigan el cuello de la 'mujer Ocáriz', la mejor ha sido la coloreada con un muy bien conseguido rojo pasión: en este caso ha sido un punto a favor de la diseñadora. También lo han sido las capellinas de marcada forma geométrica superior -a la altura de los hombros-, así como el cierre del desfile, con varias salidas en color maquillaje, con más lentejuelas y con más doré: o sea, la representación textil del champán, en este caso no francés sino del mismísimo Bilbao.

 

Miriam — Timeline


  • 21 / feb / 2010