Vicente Ferrer
Lisboa —
19 / mar / 2010
En contadas ocasiones la moda, además de moda, puede tambiér transformase en política. Shunnoz & Tekasala, diseñadores de Mental, lograron que su desfile no sólo fuera moda -una moda por cierto plausible, arriesgada y estimulante- sino que con ironía cromática y material hicieron las veces de conciencia histórica para poner en el mapa de ModaLisboa a Angola, un país lejano en geografía pero limítrofe en cuanto a la realidad poscolonial del país ibérico se trata.
Mediante el uso del traje sastre como prenda nuclear para construir su colección, los espectadores asistimos a un espectáculo transformado en pequeña sátira, y que por momentos parecía una mezcla entre el Comme des Garçons más colorista y la Vivienne Westwood más dramática. Todo ello rodeado de topos blancos y topos rojos en trajes combinados y trajes con estampados coloridos -esto es África, baby-.
Hubo aciertos que rozaron lo genial o cuanto menos lo ingenioso, como los trajes bicolores, las mangas largas casi hasta el final del suelo o la joya de la corona: unos trajes quemados recién salidos del horno de un bombardeo. ModaLisboa cerraba de este modo –casi de la mejor manera posible– su edición de este año, con un desfile que, repetimos, utiliza la moda para llevarla a un lugar humana y trascendentemente común.
19 / mar / 2010