Lanvin


París — 12 / mar / 2010

Contar con Alber Elbaz entre el elenco de intocables del Olimpo parisino es cada temporada más y más placentero y es que ya no hay mujer más elegante que la mujer Lanvin para el próximo invierno. Nos queda claro a través de sus cincuenta y cuatro salidas de "mujer fatal" presentadas durante su último desfile y que ascendían, como si del infierno al cielo se tratase, a través de una impresionante escalera estratégicamente situada en el centro de la pasarela.

Las modelos han lucido looks a base de vestidos ultra cortos y ceñidos además de un exquisito pantalón. En todos ellos la presencia de la arruga, el pliegue y las formas ha tenido la vara de mando. Atención especial merecen los brazos de la mujer, ya sea desnudándolos gracias a palabras de honor, con diseños de un sólo hombro marca de la casa o por oposición cubriéndolos con largas plumas y acentuándolos con guantes en cuero negro.

Lo cierto es que gracias a la incrustación de joyas en algunos diseños junto a transparencias y el material aplumado tan bien dispuesto se consegue transmitir cierto aire tribal que se ha visto reforzado por los colores empleados: grises, negros y la esperada presencia de colores tierra que pasaban por toda la gama de marrones para finalizar con la incursión del rojo y los metalizados.

Touchdown para la casa francesa y loa para el diseñador que consigue rescatar la pureza de la figura y la feminidad en persona para estos tiempos en los que la mujer gusta tanto de un diseño masculino como de uno femenino, atrevido y opulento.

 

 

Lanvin — Timeline


  • 12 / mar / 2010