News La lección de Miranda
Parece que la modelo australiana continúa empeñada (ella o su agencia IMG models) en alejarse de su faceta más comercial -esa que le llevó a protagonizar campañas para Maybelline, Clinique o Veet, gracias a las cuales pudo ser considerada en el año 2010 la décima modelo mejor pagada del mundo- para tomar rumbo hacia la high fashion, que da menos dinero pero más prestigio.
Miranda Kerr, empujada a la popularidad gracias a su noviazgo con el actor británico Orlando Bloom y sus paseos encaramada a altos tacones, pedrería y plumas en los desfiles de Victoria´s Secret, parece conseguir poco a poco algo que parecía poco probable: ser considerada una modelo de altura, y no sólo por sus 177 centímetros.
Nos sorprendió su aparición en los catwalks de Prada y Marc Jacobs paseando looks junto a tops como Abbey Lee o Mariacarla Boscono y de nuevo nos impresiona en las páginas de Numéro convertida en una colegiala blasfema que juguetea con los límites de la ética. Miranda está objetivamente espectacular y rompedora en su ácido rubio anaranjado. Nada que por otro lado no pueda conseguir un potente estilismo fotografiado por el fantástico Greg Kadel.
Parece que Miranda va consiguiendo un hueco entre las grandes, lo cual no es poco para una modelo cuyo primer mérito profesional fue ganar un concurso de belleza llamado Dolly.