Karl Lagerfeld


París — 10 / mar / 2010

Es un caso único en la moda. Nadie sabe cómo divide su tiempo para construir tantas colecciones diferentes en tan poco tiempo. Nos referimos, claro, a Karl Lagerfeld, quien ha presentado la colección de su línea homónima un día antes de su nueva puesta de largo con Chanel. Y lo que ha presentado rebosa modernidad y altura de miras para una mujer en contínua evolución.

Para ella ha sacado Lagerfeld a la pasarela un nuevo tejido de invención propia cuyo nombre no ha querido desvelar por el momento. Tan sólo se sabe que es un material muy ligero y que su artífice disfrutó mezclando un barniz líquido con el mate moderno de franelas y fieltros hervidos y cortados en vivo. De aspecto lacado y ultraligero, las faldas y pantalones confeccionados con este nuevo tejido presentan un aspecto súper tecnológico que convive con naturalidad con la lana y el cashmere, a los que el diseñador recurre en prendas con profusión de cremalleras, principalmente en las mangas. En suma, la silueta queda entallada pese a las múltiples superposiciones.

Bajo la carpa de las Tullerías han desfilado multitud de pantalones pegados a la piel que casi parecían leggins, con cremallera a la altura de los tobillos, llevados bajo faldas cortas o por encima de la rodilla, la nueva medida que se impondrá el invierno que viene. La colección tiene diferentes vertientes -mate y brillante, según el uso de los tejidos- si bien en todo momento vibra una gama de colores muy otoñal: blanco, negro, chocolate y camel con ligeras concesiones a algunos matices plateados. 

Para romper el rigor del triángulo formado por el blanco, el negro y el marrón, el káiser de la moda ha introducido una serie de diseños con ricos bordados de cristales en plata, abalorios y ribetes en rojo como máxima concesión al color.

Karl Lagerfeld — Timeline