Emilio Calzada
Barcelona —
01 / feb / 2011
Barcelona presume de agenda invitando a su pasarela a una cuidada selección de diseñadores extranjeros que participan fuera de concurso y con suerte aportan al conjunto puntos de vista nuevos. Juun J. ya gustó mucho en la anterior edición del 080 y volvía ahora bien armado de la semana de la moda masculina de París: su colección, un homenaje a la tradición de la sastrería masculina ejecutado con apabullante maestría, se llevó una resonante ovación del público en la Barceloneta.
Y no era para menos: jugando con las coordenadas pasado-futuro, oriente-occidente y subversión-respeto, el coreano duplicó chaquetas, abrigos, gabardinas y hasta perfectos de cuero para convertir la copia superior en una capa y mezclar la inferior con el resto del traje masculino, uniendo o separando luego ambas versiones del patrón.
El resultado es una silueta majestuosa y atemporalmente viril, que desconcierta como un trampantojo y seduce como un esmoquin cortado en Savile Row. El experimento origina una camisa de ejecutivo con mangas de punto que se alargan hasta servir de guantes, un abrigo de lana acorazado por flancos de cuero negro, forros de pelo convertidos en solapas y un largo y feliz etcétera.
Concepto, ejecución, puesta en escena, materiales, complementos -¡esas gafas!- y un casting masculino de altura conjugaron un todo impecable. Cuando la jugada ya era perfecta, el carrusel sacaba a escena una docena de estupendos abrigos de brillante pelo natural en tonos gélidos. Talento inagotable.
Juun J. — Timeline