Juan Vidal


Valencia — 03 / feb / 2010

El segundo día de la Pasarela Valencia dejó grabado en la retina un diseñador, un trabajo, una pasión y una fantástica puesta en escena simple y clara. Muchos hablan de Juan Vidal como el niño mimado de la prensa, ¡pero cómo para no serlo! Temporada tras temporada se supera a sí mismo presentando un mejor trabajo.

Una brecha se abre en un opaco muro negro dejando correr todo el rojo, como la propia sangre, por el catwalk y por las atónitas miradas del público. Bloody Mary, nombre de la colección, se convirtió en nuestra mejor amiga por un momento al ritmo de temas musicales rock más de ayer que de hoy. Maniquí tras maniquí drappings sublimes, tejidos vaporosos y con vuelo, detalles tan simples como una hebilla dorada, piernas interminables apoyadas en un más que perfecto zapato y entallados trenchs hablaban de lo que la moda es para Juan Vidal: toda una apuesta por hacer algo diferente y marcar todos los atributos de una mujer más siglo XXI que nunca.

Algunas de sus prendas superiores y vestidos se caracterizaron por la representación de la verticalidad pura y dura, de arriba a abajo, con finas aperturas verticales que recorrían la delgada línea de la columna mostrando al público el insinuante dorso femenino o cremalleras que partían del cuello y parecían nunca acabar. El carrusel del explosivo cóctel de vodka y zumo de tomate de Vidal cerraba el mejor desfile de toda esta edición.

Juan Vidal — Timeline


  • 03 / feb / 2010



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Valencia Fashion Week
OtoƱo - Invierno 2010/11
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