Pasarelas Novias Pasarela Gaudí Novias 2011 Jesús del Pozo
Renée López de Haro
Barcelona —
19 / may / 2010
Hace unos días pasaron en la televisión por cable una película de los años 40: 'A touch of Venus' ('Venus era una mujer') de William Seiter, donde una estatua de mármol en forma de Venus de Milo se convierte en mujer: quién mejor para interpretar a la diosa de amor que la escultórica Ava Gardner. Su vestido oficial del Olimpo (entre túnica semi-suelta pero ajustado en el torso y realizado en gasa blanca) recuerda los atuendos griegos clásicos que jamás pasarán de moda caiga quien caiga.
Curiosamente, Jesus del Pozo, para su colección de la próxima temporada, lanzó la primera modelo con un vestido-túnica suelta en devoré de seda y terciopelo blanco a fin de anunciar su propuesta general de la colección basándose en una silueta en movimiento. Últimamente se ven muchos volantes tipo flamenco en los desfiles de novias que resultan algo folclóricos por no decir que más bien parecen clones de los faralaes y mejor para lucir en la Feria de Abril que una boda.
Así que la elegancia sencilla pero sofisticada que el diseñador madrileño ha mostrado sobre la Pasarela Gaudi Novia , reforzando la idea de que lo esencial de un traje de novias es su poder de embellecer a la mujer a quien va destinada y no disfrazarla, devuelve la confianza en que lo tradicional también puede ser contemporáneo. No pocas jóvenes que deciden casarse de blanco se sentirán como diosas en la tierra vestidas de las creaciones de Jesús del Pozo, donde las gasas, tules organzas y crêpes de seda en blanco nacarado o champán realzarán sus atributos en un juego de cortes y volúmenes femeninos, sofisticados y sutiles, exentos de detalles superfluos e inútiles.
JESÚS DEL POZO
Vicente Ferrer
El madrileño regresaba una vez más a la capital catalana para inaugurar -tras el aperitivo de Rosa Clará ayer- la segunda jornada de esta edición de Gaudí Novias.
Y empezó bien: la túnica de devoré que abría el desfile consiguó arrancar los aplausos del público matutino. Túnica-epítome de una propuesta ultra femenina, preciosista y eminentemente comercial, elaborada con materiales nobles -la ocasión lo requiere- sustentados por la seda y sus ramificaciones y derivados: organzas, tules, crêpes, etc.
Además de lo obscenamente obvio, propio y tradicional en cuanto al color -un innombrable en este tipo de plazas- y al material ya mentado, del Pozo apuesta por una novia poscrisis agasajada entre gasas y sustentada por armazones en palabra de honor que transforman a una mujer en ese concepto de virgen etérea que la donna personifica.
Por último, dos apuntes: ¿Queremos ver una cremallera en un altar? ¿Quiere una novia presentarse impoluta, cuasi artificial y perfecta, o prefiere utilizar detalles aparentemente descuidados -"arreglá pero informal" - que la acerquen a la chica que todos los días encarna? Si usted es de éstas últimas, no pierda de vista los finos hilillos que escapan de tan refinada orgía de sedas, porque simplemente le chiflarán.
19 / may / 2010