Jesús Mª Montes-Fernández
ParÃs —
05 / mar / 2010
En el calendario de la Costura parisina han quedado tres estilos: el de los clásicos de toda la vida (Dior y Chanel), el de la savia fresca de jóvenes descaradados (Rolland, Dilek Hanif , Mabille...) y en un punto intermedio Givenchy. Esta casa francesa disfruta del halo de una trayectoria gloriosa en la sinuosa Historia de la Moda, pero cuenta en la actualidad con un estilista rompedor, Ricardo Tisci, cuya vertiginosa modernidad parece no tener contención posible.
Sobre el pecho de las maniquíes, la ligereza de las transparencias de tul contrasta con los conjuntos totalmente bordados de lentejuelas y cristales. Los patrones, por lo general, sobrios y minimalistas, si bien la pedrería, los delicados encajes y otros materiales ricos dotan de lujo y barroquismo a las creaciones del diseñador.
El desfile resulta deslumbrante, con cortes muy fluidos y materiales de Costura utilizados sabiamente y decorados con plumas de avestruz, buitre y ñandú. Un trío plumífero de estética discutible, tal vez, aunque la visión del estilista italiano les aporte un acabado muy potente.
Todo parece concebido para lucimiento sobe la anatomía de Uma Thurman, la nueva imagen de la casa francesa para su perfume, Ange ou Démon Le Secret, que nace con gran expectación, tanto por el personaje que pone su imagen como por la clásica calidad de las fragancias que atesora Givenchy.
En las últimas temporadas, la emblemática 'maison' ha reverdecido sus laureles gracias al talento del osado Tisci, que sabe navegar como pocos por la senda de la vanguardia sin traicionar los archivos de quien preside su despacho, monsieur Hubertus de Givenchy.
05 / mar / 2010