Carmen March


Madrid — 19 / feb / 2010

La primera convocatoria del off cibeles presentó una nueva colección de Carmen March con la que la diseñadora reivindica el individualismo de una mujer joven y urbanita que confía en su personalidad sin atender a consignas artificiosas. La sofisticación queda aquí siempre bien sujeta por las riendas de un férreo sentido común -por más que se inspire en el carisma de mujeres como Iris Apfel, Rei Kawakubo o Tavi Gevinson-, de modo que los aires de bohemia nunca llegan a destemplar un programa textil muy bien calculado.

La aparición de transparencias en topos y el uso de cortes muy sencillos, junto al brillo y el movimiento de tejidos delicados y fríos y la liviandad de la seda quedan perfectamente equilibrados por el uso de la piel y la lana tejida a mano. Se aprecia un lúcido intento por rescatar la funcionalidad de estos materiales típicamente invernales en tiempos no demasiado propicios para la ostentación; en los mejores ejemplos de este esfuerzo sigue destellando el chic pertinaz de los diseños de la mallorquina, sobre todo en los shorts de punto y las faldas cortas. Las piezas en ante y serraje, por su parte, calientan una paleta cromática por lo general muy fría, dominada por ocres y morados.

Entre las prendas más atractivas destacan las de seda estampada, en especial los muy favorecedores vestidos y pantalones sobre los que March aplica vistosos estampados en azul intenso y crudo. El cuidado por los complementos tampoco pasa desapercibido, con mención especial para los bonitos bolsos de mano tomados de modelos clásicos masculinos y realizados por Steve Mono para esta colección.

Sobre el escenario escogido para el desfile, parece que Carmen March le está tomando el gusto a sacar sus presentaciones fuera del recinto ferial donde se desarrolla el resto del programa de Cibeles. La fórmula facilita la personalización de un espacio al margen de la frialdad de IFEMA, en este caso un garaje reconvertido gracias a una sencilla pero efectiva escenografía blanca con leds dorados dispuestos en línea. Allí sonó una toma casera del All Tomonorrow's Parties de la Velvet Underground para ilustrar el espíritu de este ejercicio de corrección estilística con atisbos de controlada rebeldía.

 

Carmen March — Timeline