News Blue Fashion: moda en Ibiza
Desde anoche y hasta el próximo domingo el pueblo de Santa Eulalia en la isla de Ibiza celebra el festival Blue Fashion, un certamen con la moda, la noche y el mar como protagonistas y en el que volverá a desfilar José Castro.
La primera edición de este festival de moda y cultura ofrecerá 15 desfiles en las tres pasarelas que segmentan su oferta creativa: 'White', especializada en moda casual, 'Black', para las propuestas más vanguardistas y 'Orange', especializada en baño.
El evento permitirá asistir a la reaparición en las pasarelas españolas de José Castro, que presentará una selección de sus looks de fiesta más arriesgados como tributo a la imagen festiva y liberal de Ibiza. Actualmente Castro está preparando varias colaboraciones con marcas como Kukuxumusu, Serpelsa o Caramelo, para la que creará una colección de 50 prendas de hombre y mujer.
Además desfilarán en Blue Fashion el diseñador de moda masculina Josep Abril, Antonio Alvarado, Juanjo Oliva, Joaquim Verdú, Krizia Robustella, Ana Locking y el brasileño afincado en Barcelona y experto en novias Jorge Terra.
La nota local la aportarán creadores de diversas disciplinas que han elegido la isla balear como centro de operaciones, como el dúo de artistas An Bogdan o la pareja de diseñadores Kurru Kurru, así como Anna María Settimi con su marca de indumentaria de baño Dos Mares o Beatrice San Francisco, seguidora de esa atemporal estética hippy que identificamos inmediatamente con la isla y en cuyo honor se celebró anoche una white party en la playa de la Cala Nova.
Blue Fashion es una iniciativa de la diseñadora ibicenca Neli Caldentey que pretende modernizar el concepto de Adlib, pasarela de moda playera que se celebra todos los meses de julio en la isla. Esta nueva plataforma ha sido concebida para fomentar las diversas líneas de ocio que han hecho célebre a Ibiza y para crear sinergias entre el diseño, la noche y las manifestaciones artísticas más representativas del lugar.
Quizá no sea demasiado tarde para devolver a la isla parte de aquel encanto bohemio y hedonista que en los sesenta la convirtió en reclamo para artistas y soñadores de todo el mundo, antes de que el turismo del desparrame y la pinta de cerveza comenzara a reducir el paraíso a los acostumbrados márgenes del lujo.