News American Apparel: los problemas crecen
Las noticias sobre la política de personal de la cadena norteamericana inyectan más veneno a su moribundo modelo de negocio.
Confirmando la irrefrenable tendencia a hacer leña del árbol caído en tiempos de crisis, los nuevos, crecientes y muy bien fundados rumores sobre los procesos de contratación de la marca nacida en Los Angeles apuntan a nuevos síntomas de podredumbre en el seno del icono cool por antonomasia de la juventud urbana de la última década.
Hablamos de la misma empresa que gritó a los cuatro vientos 'Legalize L.A' en su propio movimiento pro-inmigración para ser descubierta poco tiempo después contratando a extranjeros de manera irregular, y de la misma cuyo colapso financiero por exceso expansivo se considera ya un hecho consumado en los mismos despachos donde se endeudó hasta las cejas.
Pues bien, nos siguen llegando noticias más bien feas sobre American Apparel: según sus ex empleados, sólo contrata chicas negras con pelo bonito. Recientemente se han difundido en la red las pautas de contratación comunicadas por escrito de un gerente de tienda a otro para encauzar el proceso de reclutamiento de nuevos vendedores, y las revelaciones sobrepasan el habitual mandato de buena apariencia que suele dirigir estos procesos de selección.
Según los testimonios de antiguos empleados de la cadena recogidos por diversos y solventes medios anglosajones, el control de la firma sobre el personal de sus tiendas alcanza el color de las uñas y del pelo, los hábitos de vestimenta y hasta el estilo de vida, y en sus entrevistas hay que dejarse fotografiar de pies a cabeza para someterse al preceptivo examen de aptitud cool.
Es cierto que cada empresa es libre de elegir quién y cómo le representa a cambio de un sueldo, pero parece meridianamente claro que ninguna empresa es a día de hoy libre de mentir sobre su verdadera naturaleza: el mensaje de fresca, tolerante y globalizada juventud transmitido por la marca americana se tambalea seriamente, y a los números rojos se suma ya el sonrojo del falso profeta delatado.