Amaya Arzuaga


Madrid — 20 / feb / 2010

Una vez más ambiente de gran expectación y lleno total en Cibeles para recibir a la respetada diseñadora burgalesa, cuya nueva colección propone un viaje entre dos polos estéticos opuestos representados por lo tosco y lo futurista. Para ello explora en geometrías de aspecto mineral y recupera materiales en estado puro mientras aplica degradados con lentejuelas y volúmenes muy estructurados de inspiración galáctica.

La nota primitiva se plasma en volúmenes conseguidos con toscas marañas de lana sin tratar dispuestas sobre los hombros o el escote, así como en tramas realizadas en cordón tejido de mohair. Mientras las cuerdas y las tonalidades piedra parecen anclar las prendas a sí mismas, la seda de metal y la viscosa barnizada plasman la inspiración espacial, reforzada gracias a piezas metálicas bañadas en grafito transformadas en hombreras y paillettes en negro y cobalto. Estos brillos bicolor llegan a cubrir los zapatos con altísimo tacón-tornillo y plataforma, completando así una jugada sencillamente deslumbrante.

Las intrincadas composiciones arquitectónicas características del estilo de Arzuaga maduran aquí en trampantojos basados en la fusión de secciones de tela ensambladas y de elementos de distintas prendas en una sola pieza. Las simetrías alivian la complejidad de faldas cortas de silueta trapezoidal y de vestidos con volumen campana, que culminan con un espectacular vestido largo negro con voladizo frontal gigante y hombros descubiertos a cuyo paso brotan los aplausos de un público perfectamente hechizado desde el minuto cero.

Amaya Arzuaga — Timeline