Ailanto


Madrid — 02 / feb / 2012

Nunca hasta el momento la situación económica de un país había llegado a estos extremos de obsesión y es que, sí, lo sabemos, estamos en crisis y uno de los mercados emergentes en los que poner el ojo es el gigante asiático, pero ya empiezan a resultar cansinas las colecciones más propias de la Shanghai Fashion Week que del panorama patrio. La propuesta presentada por el dúo Ailanto está inspirada en el arte Chinoiserie del siglo XVIII y desemboca en una acumulación de estampados -propios de un sueño daliniano- en acabados lacados y la utilización, para los accesorios, de un material tan obsoleto como la porcelana.

Durante la primera parte del desfile unos conjuntos tratados con mimo hicieron destacar una prenda tan básica como la camisa, en su femenina reinterpretación, convirtiéndola en rígidos vestidos 3/4 combinados con shantung de seda y organza. Por lo que refiere a la segunda parte de la colección, que no merecería ni ser comentada, ha mostrado unos insulsos trajes de noche en gris, marrón y nude cuyo único interés ha sido el intento de cierre trasero con un estilo obi japonés para mantener la coherencia con una propuesta que, con suerte, podría captar promotores para abrir una franquicia de Ailanto en el lejano Oriente.

Jordi Armengol

 

Ailanto — Timeline

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